1 - Otro héroe caído
Todo comenzó en lo más alto de una torre de piedra. No sé cómo llegué allí ni quién fui antes de aquello.
No había nada salvo una hoguera en el centro de la habitación, unos escalones que descendían y yo. Al acercar las manos a las ascuas fui consciente por primera vez de quién era, de lo que era, pero no de quién fui ni mucho menos de qué llegaría a ser.
Me armé de valor, desenvainé la espada y comencé a descender. No sabía muy bien por qué, pero tenía la certeza más absoluta de que abajo había algo que me pertenecía.
Bajé los escalones con cuidado, escuchando atentamente y sin perder ningún detalle hasta que por fin llegué abajo. La parte de abajo estaba totalmente vacía, tan solo la puerta que daba hacia el exterior y, al otro lado, brillando como el mayor de los tesoros, una parte de mi esencia perdida me atraía.
Corrí hacia ella y al cruzar la puerta sentí el golpe en la cabeza, la vista se me nubló y apenas pude distinguir a aquella criatura que alguna vez debió haber sido humana levantando su arma para golpearme de nuevo. Sin saber muy bien cómo conseguí rodar y evitar el golpe, ponerme en pie y lanzar una estocada contra la criatura, que cayó muerta transfiriendo una parte de su esencia a mí.
Tras unos minutos de descanso para recuperarme me acerqué a los restos de mi esencia, los toqué y sentí como volvía a formar parte de mí. Entonces recordé quién era y lo que hacía ahí. Y lo más importante: lo que esperaba delante.
Cogí aire y avancé un par de pasos antes de que el suelo comenzase a temblar. Una mano tan grande como mi torso apareció agarrándose al borde del precipicio, tras de ella la criatura a la que ya me había enfrentado infinidad de veces.
Rugió y clavó sus ojos rojos como la sangre en mí, entonces embistió.
Estoy en lo más alto de una torre de piedra. No sé cómo he llegado aquí ni quién era antes. Aquí no hay nada salvo una hoguera en el centro de la habitación, unos escalones que descienden y yo. Al acercar las manos a las ascuas soy consciente por primera vez de quién soy, de lo que soy, pero no de quién era.
Siento algo que me atrae, hacia abajo y algo más allá, algo que sé que me pertenece y que debo recuperar a toda costa, algo que me revelará quién fui y cuál es mi destino.

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