6 - Marin, la solo una vez caída. Parte 1


La niña se sienta al otro lado de la mesa y me invita a hacer lo mismo en la silla que hay frente a ella. Lo hago, pero dejo mi espada sobre la mesa sin soltar mi mano de la empuñadura, ella se percata del gesto y me mira sonriendo.
—Tranquilo, tendrás tu combate, al fin y al cabo es necesario. Pero antes me gustaría contarte lo que sé para qué así tú sepas bien lo que estás haciendo. ¿Te parece bien?
Asiento sin llegar a soltar la espada, ella vuelve a sonreír y comienza a relatarme la que fue su vida:


La ciudad de Rand era una de las mas grandes, nacida en torno al castillo de Rand, señor de aquellas tierras, era conocida como la ciudad circular por su curiosa distribución. Al haberse construido a partir del castillo, que describía un círculo perfecto, todas las edificaciones al rededor de este dibujaban a su vez otros círculos, teniendo una forma similar a la de los anillos de un tocón de árbol.
Marin nació en el vigésimocuarto círculo, pero a la edad de diez años se mudaron al duodécimo círculo, uno de los círculos intermedios. Los diez círculos interiores eran los pertenecientes a las clases más altas y adineradas, donde vivían nobles y caballeros. En los cinco círculos intermedios residían las clases pudientes, pero no ricas, como comerciantes y grandes artesanos. Y los doce círculos exteriores estaban habitados por mercaderes o granjeros.
Los padres de Marin habían crecido en el vigésimo cuarto círculo, pero la habilidad para fabricar armas de su padre se hizo conocida en toda la ciudad, convirtiendo sus obras en las más demandadas por los grandes nobles, por lo que tras mucho esfuerzo y una cantidad no menor de suerte pudo optar a habitar una de las viviendas del duodécimo círculo cuando esta quedó libre.

En Rand el uso de las casas de los círculos funcionaba de la siguiente forma, exceptuando los diez círculos interiores que, salvo caso extraño, siempre permanecían en propiedad de la misma familia. Cuando los habitantes de una casa fallecían la vivienda quedaba abierta a compra, si los hijos de esta familia podían permitirse pagar el precio tenían prioridad, pero en caso contrario se ofrecía la oportunidad a habitantes de los diez círculos inferiores que hubieran demostrado su valía y, por su puesto, pudiesen pagar el precio.
Así, a los padres de Marin en principio no les habría pertenecido la oportunidad de acceder a la vivienda de Layton Deril, comerciante de arte, cuando este murió viudo y sin hijos, pero la fama de la herrería era tal que se hizo una excepción.
Esto, que en un primer momento fue una gran noticia también acarreó un pequeño problema: la ciudad de Grand había sido construida de tal forma que a cada nuevo círculo que se levantaba tan solo se construían casas, los talleres se construían en las afueras. Cuando se veía necesario construir un círculo nuevo los talleres se derrumbaban, se construían viviendas y se volvían a levantar los talleres en las afueras. El mismo caso se daba para los mercados, y todos los habitantes de Grand debían recorrer todos y cada uno de los círculos que les separaban del exterior de la ciudad para comprar o trabajar. Marten, el padre de Marin, no pensó en esto, pero tras las duras semanas de mudanza, cuando volvió a dirigirse a su herrería, descubrió amargamente que su trayecto había aumentado de veinte minutos a casi dos horas. Por esta razón Marten decidió pasar las noches en la herrería, convirtiendo esta en su hogar, mientras dejó a su mujer y su hija solas en su nueva casa en el duodécimo círculo.

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